La discusión sobre el futuro del edificio Jorge Manuel Dengo Obregón, sede histórica del Instituto Costarricense de Electricidad en Sabana Norte, sumó un nuevo capítulo. La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica se pronunció en contra de su demolición y pidió que antes de tomar una decisión irreversible se analicen de manera integral las distintas alternativas de intervención.
La posición de la UCR parte del valor arquitectónico, histórico, urbano y cultural que atribuye al inmueble, construido entre 1969 y 1972. La Escuela sostiene que, aunque el edificio no tenga una declaratoria formal de patrimonio histórico-arquitectónico, eso no elimina su importancia dentro de la arquitectura estatal costarricense ni su presencia como referente del paisaje de La Sabana.
Sin embargo, los estudios presentados por el propio ICE muestran un panorama complejo. Un análisis estructural elaborado en 2021 determinó que el edificio, construido hace más de 50 años bajo criterios sísmicos distintos a los actuales, requiere una intervención estructural de gran magnitud y que ante un terremoto fuerte podría sufrir daños importantes y no ofrecer las condiciones adecuadas de seguridad humana.
Ese diagnóstico fue posteriormente revisado por FSA Ingeniería & Arquitectura en 2023. El estudio independiente confirmó que la estructura no cumple con las normas sísmicas actuales y advirtió que reforzarla requeriría una obra extensa, invasiva y técnicamente compleja, incluso en sus cimientos.
A esto se suma el costo. Cifras preliminares del ICE estiman que reforzar y adecuar el edificio costaría 127 millones de dólares, mientras que demolerlo y construir una nueva sede tendría un costo aproximado de 108 millones de dólares. La diferencia entre ambas alternativas sería de 19 millones de dólares.
El ICE reconoce que ambas opciones son técnicamente viables, pero su estudio de prefactibilidad advierte que la readecuación tendría una alta incertidumbre sobre sus costos finales. En contraste, una nueva construcción permitiría cumplir con las normas actuales e incorporar mayor capacidad, tecnología y eficiencia energética.
La Escuela de Arquitectura no desconoce los problemas estructurales señalados por el ICE. De hecho, en su pronunciamiento admite la existencia de vulnerabilidades y reconoce que un eventual reforzamiento obligaría a desocupar completamente el inmueble. Su posición, sin embargo, es que esos elementos no bastan por sí solos para descartar la rehabilitación y que debe demostrarse, mediante un análisis exhaustivo, que la demolición constituye la mejor alternativa.
Mientras tanto, el Consejo Directivo del ICE decidió avanzar con el estudio de factibilidad para construir una nueva sede en el mismo terreno. Esa etapa todavía deberá definir el diseño, costo definitivo, cronograma, financiamiento y condiciones de ejecución del proyecto.




