Frente Amplio exige derechos humanos en migración, pero evita condenar dictaduras que irrespetan derechos humanos
El Frente Amplio vuelve a poner sobre la mesa el discurso de derechos humanos, esta vez a través de la diputada Sofía Guillén, quien criticó el acuerdo migratorio con Estados Unidos al señalar que Costa Rica se prestaría para una “purga de seres humanos”.
Sin embargo, esta postura contrasta con otras posiciones del partido en el escenario internacional, particularmente frente a regímenes cuestionados por violaciones a derechos humanos.
La agrupación ha cuestionado decisiones del Gobierno costarricense por supuesta injerencia externa, como la ruptura de relaciones con Cuba, pidiendo rectificaciones y señalando a Estados Unidos como responsable de la situación, sin referirse directamente al carácter del régimen cubano.
Este tipo de posturas surgen en un contexto donde organismos internacionales han advertido sobre restricciones a libertades y control estatal en la isla.
En el caso de Nicolás Maduro, la situación es aún más señalada a nivel internacional. Informes documentan detenciones arbitrarias, represión a manifestantes y persecución política tras procesos electorales cuestionados. A pesar de ello, la diputada electa Vianey Mora participó como observadora en elecciones organizadas por ese mismo régimen siendo asesora de la diputada actual Rocío Alfaro.
En el 2023, 34 diputados de la Asamblea Legislativa condenaron la dictadura en Cuba a través de una moción pidiendo la liberación de 1.047 prisioneros políticos, sin embargo, la fracción del Frente Amplio voto en contra alegando injerencia.
A esto se suman posiciones consideradas “tibias”, como las del diputado Ariel Robles, quien tras la detención de Maduro centró sus críticas en Estados Unidos, sin referirse directamente a las denuncias sobre violaciones internas en Venezuela.
Así, mientras el Frente Amplio insiste en la defensa de los derechos humanos en temas como migración, sus posturas frente a dictaduras señaladas por represión y persecución política vuelven a generar cuestionamientos sobre la coherencia de ese discurso.



