La renovación de las autoridades del Partido Liberación Nacional comenzó a generar diferencias internas meses antes de la elección.
Las declaraciones del excandidato presidencial Álvaro Ramos contra una eventual continuidad de Miguel Guillén como secretario general provocaron respuestas de dirigentes de la agrupación e incluso llevaron a Ricardo Sancho a reconsiderar una decisión que ya había tomado.
Todo comenzó cuando Guillén reconoció que ha recibido solicitudes de compañeros para buscar su continuidad en la Secretaría General. Aunque aseguró que todavía no ha tomado una decisión, tampoco cerró la puerta: “No lo descarto, habrá tiempo”, afirmó.
Ramos reaccionó dejando clara su posición. El excandidato presidencial reconoció algunos aportes de Guillén durante su gestión, pero sostuvo que debería asumir otra función dentro de Liberación Nacional.
“No respaldo su continuidad, para secretario general, ya no más”, sentenció Ramos.
La respuesta de Guillén no tardó. El secretario general recordó que Ramos no es delegado de la Asamblea Nacional y, por lo tanto, no podría votar en caso de que decida postularse nuevamente.
“Como don Álvaro no es delegado de la Asamblea Nacional, si yo me postulara, pues no podría votar”, respondió Guillén, quien además dijo lamentar las declaraciones del excandidato y recordó el apoyo que le brindó durante la pasada campaña presidencial.
Pero el intercambio terminó involucrando también al actual presidente del PLN, Ricardo Sancho. El dirigente reveló que había decidido no buscar su reelección después de cuatro años al frente de la agrupación, pero las palabras de Ramos lo llevaron a reconsiderarlo.
Sancho acusó al excandidato de desconocer la esencia democrática de la Asamblea Nacional y advirtió que el PLN no debería regresar a épocas de “caudillismos”, en las que determinadas figuras decidían quién podía ocupar puestos dentro de la agrupación.
“Ya había decidido que no, pero ese tipo de manifestaciones a veces podrían hacerme pensar qué vamos a hacer”, aseguró.
Así, lo que comenzó como una discusión sobre la eventual continuidad de Miguel Guillén terminó exponiendo las primeras diferencias públicas por el futuro de la dirigencia liberacionista, de cara al proceso interno previsto para octubre.





